Los deseos también se cumplen

Dicen que cuando uno se encuentra a disgusto en un lugar los minutos transcurren más despacio. Por contra se cuenta que, si se disfruta de lo que se está haciendo, el tiempo se transforma en un suspiro. La hora y media que duró ayer la firma de ejemplares pasó ante mis ojos a la velocidad de la luz. Una vez te adentras a la caseta con tus libros encima del mostrador, es muy fácil dejarse llevar por el ensueño. Así me ocurrió con El presagio de Horus

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Podría decir que son muchas las cosas que se te pasan por la cabeza en un momento así, cuando entras a formar parte de un lugar que reúne a tanta gente como la Feria del Libro de Madrid. Cuando escuchas tu nombre por megafonía anunciando el título de tu obra. Cuando la gente va a verte expresamente a ti o cuando son personas que no te conocen de nada pero que ves que se interesan por el libro. Sí, podría decir que son muchos los pensamientos que anidan en tu mente. Sin embargo, todos tienen el mismo factor común: la ilusión.

Por otro lado, cuando eres novel es complicado atraer la atención de un público que normalmente va a lo seguro, centrándose en autores cuyos nombres ya ha recorrido un vasto camino. No obstante estás ahí, ya estás dentro, y con perseverancia, esfuerzo y ánimo, ¿quién sabe?

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La felicidad de ver tu creación convertida en papel ya significa una recompensa implícita. Es preciso saborear el sendero que se abre ante ti. Preciso y precioso. Estos tres eventos pasados han formado parte de mis primeras sensaciones públicas como escritora. No sé si habrá más, no sé si tendré más oportunidades de dar a conocer al mundo esta faceta de mí más allá de mi propia promoción. Me gusta pensar que sí. Al igual que también espero que El presagio de Horus sea tan solo el comienzo. Desde luego, continuaré trabajando. Si algo he aprendido de esta grata experiencia, entre otras muchas cosas, es que los deseos también se cumplen.

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Próxima parada…

Cartel feria del Libro - BGL16 HORUS

Por fin, el tercero de los eventos programados hasta el momento tendrá lugar mañana. De 19.30 a 21.00 h estaré firmando ejemplares en la caseta 24, de Maidhisa, en la Feria del Libro de Madrid. Creo que a estas alturas no hace falta que diga las ganas que tengo. Y sin embargo lo diré. Lo repetiré las veces que haga falta porque, como ya dije en una entrada anterior, si hace unos meses me hubieran hablado de esta oportunidad, difícilmente lo habría creído. Pero es real. Muy real. Y no tengo pensado hacer otra cosa diferente a disfrutar de la experiencia al máximo.

El Parque del Retiro es un emplazamiento emblemático en la capital de España y, por tanto, se encuentra muy bien comunicado. Como se lee en el cartel, las estaciones de metro más cercana son Príncipe de Vergara (L2 y 9), Retiro (L2) e Ibiza (L9). También se puede llegar en Cercanías mediante las estaciones de Recoletos o Atocha, además de varias líneas de autobuses. De cualquier modo, si hubiese algún problema en relación a cómo llegar, se puede encontrar más información aquí. Una vez llegados al parque, como este es muy grande, la página web de la Feria del Libro de Madrid nos ofrece un plano que muestra la localización de las casetas por número.

Os recuerdo que, además de El presagio de Horus, también podréis encontrar allí El Guardián entre los Mundos, de MJ Pérez. Ambas estaremos muy contentas de recibiros. Así que, ya sabéis, acercaos a este prestigioso evento cultural. El buen tiempo y las fantásticas vistas de la vegetación sin duda acompañarán. ¡No hay excusa! =)

Feria del Libro de Madrid, 2016

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Imagen: Emilio Gil

Situada como siempre en el Parque del Retiro, la Feria del Libro de Madrid 2016 abrirá sus puertas el día 27 de mayo para clausurarlas el 12 de junio. Serán numerosos los expositores que podrán hacer posible este evento una vez más, así como autores que por allí podremos encontrar firmando.

Este año para mí significa un sueño. Un sueño que difícilmente habría creído posible. Ya anticipé en la entrada anterior que estaría formando parte de este célebre acontecimiento. Ahora que ya me han confirmado los datos exactos de la que será mi futura e indudablemente gratificante experiencia, no he podido esperar a compartirla con vosotros. ¿Cómo no gritar a los cuatro vientos algo así? Impensable. Inconcebible. No contar esto es una posibilidad totalmente inviable.

 

El día 9 de junio, jueves, me encontraré firmando ejemplares de El presagio de Horus en la caseta 24, Maidhisa, desde las 19:30 hasta las 21:00 horas.

Esta oportunidad, junto con las que me proporcionan las citas del día 26 de mayo y del día 4 de junio, significa mucho para mí. Significa conseguir un logro que una niña, hace muchos años, consideraba pretencioso incluso de plantear. Una siempre piensa que este tipo de eventos solo abren sus brazos para los grandes. Yo no me considero una grande, tan solo una chica para la que el placer de escribir la ha llevado mucho más allá que la propia interacción con los personajes y sus vivencias. Porque una vez que moldeas sus vidas, sus emociones, sus pensamientos, ya se convierten en tuyos. Los personajes empiezan a formar parte de ti, o tal vez tú empiezas a formar parte de los personajes. La línea divisoria no está muy clara para mí. Son esos personajes los que precisamente te hacen evolucionar, crecer. Gracias a ellos y a sus historias no vives una vida, sino que te nutres de muchas, e intentas transmitir ese saquito de sentimientos a los lectores. Y si lo consigues… ¡Ay si lo consigues! Si lo consigues sabes que cada párrafo, cada línea, cada palabra, cada letra habrá merecido la pena. Y eso sí que es grande.

Mañana, día 26 de mayo, será mi primer contacto en la Feria del Libro de Fuenlabrada. Entrelíneas Editores nos entregará los diplomas a los ganadores del Primer Certamen Literario Corcel Dorado, además de presentar las novedades de la editorial. Existe un dilema que trata sobre el ruido que hacen los árboles al caer. Habla de que podemos escuchar ese ruido porque estamos presentes en el momento en el que el árbol se desploma, pero pregunta que si también se podría apreciar el sonido si no hubiese nadie en el bosque para escucharlo. ¿Podría yo apreciar este logro si no tuviera a mi lado a las personas importantes para compartirlo? Dejaré a los filósofos la respuesta a la pregunta del árbol, yo solo me limitaré a contestar a la mía. Y la respuesta es no.