El Recodo de las Hadas (Deborah Heredia)

15c4181c127aa777da4f91d34b6254ae-d9y1arkEs extraño cuando sientes que eres diferente del resto. Cuando existe algo en tu interior que pugna con todas sus fuerzas por mantenerse oculto, aunque ese algo te define realmente. Es extraño cuando experimentas la sensación de dejar fluir la magia libremente a través de tu cuerpo, y cuando al fin, la dejas escapar. Es tan extraño mirar a tu alrededor y que las Sombras te acechen en cada esquina, en cada lugar… Sobre cada persona con la que pretendes hablar. Y es verdaderamente extraño sentir que estás realmente solo, en tu propia singularidad… Hasta que ella, finalmente, aparece para desordenar tu sosegada introversión.
Sara es joven, inexperta, torpe y demasiado cursi como para no desesperarme… Pero esta vez la voy a necesitar si pretendo vencer a las Sombras… Tan solo esta vez.


Estoy muy contenta de poder hablar hoy de Deborah Heredia Gañán, la autora barcelonesa de El Recodo de las Hadas. No tengo el placer de conocerla en persona, puesto que nos tratamos vía Twitter y por correo electrónico, pero eso no quita para que pueda decir que desde el primer momento me pareció una chica muy simpática y atenta. De hecho fue ella quien me propuso hacer el intercambio de libros. Nos leímos mutuamente y he de decir que el resultado ha sido muy bonito. Es para mí un honor guardar dedicado y firmado un ejemplar de El Recodo de las Hadas, cuyo booktrailer podéis encontrar aquí.

Cuando abrí el libro y comencé con su lectura, ya sabía que me iba a gustar. Disfruto con la fantasía y además el argumento ya había captado mi interés, así que solo tuve que dejar que lo demás fluyera. Esta última fue una tarea tremendamente sencilla. La forma que tiene Deborah de hacernos llegar las descripciones del entorno, de darle color a los sonidos y musicalidad a los paisajes de verdad me dejó encantada. Casi puedes percibir el olor marino en la playa, embriagarte del aroma de las flores del bosque. Sin duda este es uno de los aspectos que más me ha gustado.

Los árboles, con los troncos recubiertos de musgo y de plantas enredaderas, parecían querer dejarse caer sobre el manantial, inclinándose sobre él, en un gesto que contradecía al equilibrio. Las rocas más cercanas al torrente y la arena de la orilla permanecían húmedas, bañadas por el vaivén de las pequeñas olas. Las aguas brillantes bajo la luz del Sol regalando reflejos plateados a todo aquel que las observara. El ambiente era agradable.

Pero vamos a empezar por el comienzo. La protagonista es una niña de trece años, Sara, que rebosa inocencia y candidez por cada poro de su piel. Cumple este papel junto con David, de quince, que es todo lo contrario: frío y distante. Ambos avanzan a lo largo de la historia rodeados de un mundo mágico en el que él cuenta con sobrada experiencia y que ella va descubriendo poco a poco. La relación que les une está en permanente tirantez, puesto que la actitud del chico es casi continuamente irritante y desagradable con la muchacha.

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David, dibujado por la propia escritora

Todo esto va más allá del propio carácter de David, y la trama lo explica muy bien, pero en ocasiones no he podido evitar sentir cierta animadversión por él. Es cierto que se encuentra, como quien dice, en el apogeo de la adolescencia y además, por el don que posee, porta una pesada carga, pero en muchas ocasiones no podía evitar tener ganas de entrar en el libro y decirle “¿pero a ti qué te pasa?“. Creo que es más bien por ponerme en el lugar de Sara y no por el temperamento per se. No obstante, no creo que esto sea para nada un punto negativo. Todo lo contrario. Si el personaje ha sido capaz de despertarme todas estas sensaciones es que la autora lo ha hecho muy bien. Además, pese a todo es un buen chico y muy importante en el desarrollo de la historia.

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Sara, dibujada por la propia escritora

Cuando leí la descripción física de Sara, y conforme iba bosquejándose su personalidad en mi mente a raíz de sus acciones, me recordó mucho a Ginny Weasley (ya sabéis, la hermana del mejor amigo de Harry Potter). Cuando descubre los poderes que hay en su interior, se esfuerza mucho por trabajar con ellos y llegar a dominarlos. No lo tiene todo de su parte, pues es más bien tímida y llega un momento en el que se le juntan muchos acontecimientos con los que lidiar, pero es constante. Creo que esa es una actitud que siempre debería primar a la hora de perseguir nuestras metas. Una curiosidad es que es muy golosa. Por alguna razón, esto hizo que aumentara mi simpatía por ella.

Haré una mención especial a Abelardo, el abuelo de David. Me ha parecido un personaje muy entrañable y dispuesto a ayudar en lo que pueda con sus conocimientos. Es autoritario cuando tiene que serlo, pero la mayor parte se muestra cómplice con los más jóvenes.

Y, por supuesto, no puedo olvidarme de Chimi y Eiki. Las dos ninfas. Porque sí, hay ninfas. Por el título uno podría intuir su presencia, pero el hecho de que cobren tanto protagonismo de un modo tan místico, ha hecho que la historia me haya parecido original. De diferentes tipos correspondientes a los distintos elementos naturales, tienen un vínculo especial con los magos. Tanto sus características como las de su entorno me han parecido bastante consistentes, donde todo tiene su razón de ser. Lo mismo me ha ocurrido con los gatos, animales muy importantes en el trascurso de la narración.

La historia tiene la peculiaridad de mezclar todos estos componentes fantásticos con las rutinas cotidianas de las vidas de un par de adolescentes y sus familias. Bajo mi punto de vista, esto hace que te puedas sumergir más en sus aventuras, pues ciertamente te hace sentir que incluso es algo que te podría haber pasado a ti. Y esto tiene que ver con la adecuada secuencia de asimilación del mundo mágico. Lo lógico cuando uno descubre que existen cosas de cuya existencia no teníamos ni idea, en especial enfocado a lo fantástico, no se acepta sin más. Necesita un proceso. Si Sara lo hubiese visto de lo más normal y a los dos minutos ya se hubiese acostumbrado, para mi gusto habría perdido puntos.

Un elemento que considero muy, muy positivo es cómo Deborah ha enfocado a los antagonistas principales. La forma que ha tenido de asociarlos con las emociones negativas me ha parecido muy acertada. Las explicaciones fantásticas de las causas de las mismas se ajustan muy bien a la trama.

Como ya he dicho, El Recodo de las Hadas me ha gustado mucho. Se trata de narrativa juvenil de la que es muy fácil disfrutar, muy sencillo empatizar con los personajes. Trata el tema de la magia de un modo inocente y puro. Esto hace que una se sienta adolescente otra vez, que conecte las experiencias de los protagonistas con las propias del pasado. Para mí, eso ha sido muy gratificante.

Para terminar, y como acostumbro a hacer cuando os hablo de libros, os voy a dejar una entrevista. Deborah, muy amablemente, ha respondido a todas las preguntas que le planteé. De este modo podemos conocerla mejor. Y no solo eso, sino que nos ayudan a ampliar nuestra visión con respecto a lo que nos encontramos dentro de su obra. ¡Mil gracias!


Beatriz G. López: Si tuvieras que describirte con tan solo una frase, ¿cuál crees que es la que te definiría mejor?

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Deborah Heredia, autora de El Recodo de las Hadas

Deborah Heredia: Difícil… Soy amante del silencio pero me paso el día conviviendo con el ruido. Busco la paz interior pero me paso el día enfurruñada. Supongo que tiene mucho que ver con el hecho de que sea géminis… Nada me satisface plenamente.

B: Sabemos que la narrativa juvenil es uno de tus estilos favoritos. ¿Hay algún otro con el que también disfrutes escribiendo?

DH: Me gusta escribir fantasía en el marco de la juventud y la adolescencia. Esa época en la que aún somos inocentes, de algún modo, y comenzamos a entender el mundo. He probado a escribir otros géneros, como el terror, pero definitivamente no es lo mío.

B: ¿Qué te aporta la literatura juvenil para hacerte sentir tan cómoda a la hora de crearla?

DH: En general, lo que adoro realmente es escribir sobre sentimientos o sensaciones. Sobre aquello que nos transmite cada hecho o circunstancia de la vida y que no siempre somos capaces de apreciar. Escribo sobre personajes jóvenes y sobre niños, imagino que porque yo misma nunca he dejado de sentirme como uno de ellos.

B: La biografía que aparece en tu libro El Recodo de las Hadas nos cuenta tu predilección por los animales y la ecología. ¿Crees que esto ha sido determinante a la hora de crear el entorno en el que transcurre la historia?

DH: Sí, es un hecho. Además el libro se escribió mientras yo misma vivía inmersa en un entorno similar, y creo que transmitir el respeto por el entorno en la época en la que vivimos es fundamental.

B: ¿Estaba en tus planes escribir sobre fantasía o hubo algún detonante que finalmente hiciera que te decidieras por ella?

DH: Mirando atrás en el tiempo, creo que estaba determinado que escribiera fantasía. Mi infancia ha estado repleta de  magical girls y la influencia del anime y del manga afloró con facilidad.

B: Los detalles acerca del mundo de las hadas y de su magia, así como de la magia al alcance de los humanos, bajo mi punto de vista son bastante coherentes e hilados unos con otros. Hace que el marco cobre mucha verosimilitud. Cuéntanos un secreto: ¿cómo surgieron todas estas ideas?

DH: El Recodo de las Hadas estaba pensado, en un primer momento, para niños de entre nueve y diez años por lo que me basé en la cultura popular para crear el entorno de los magos y las hadas: gatos que acompañan a las brujas en los cuentos infantiles, hechiceros pelirrojos… A partir de ahí, todo surgió de manera natural.

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Collage aportado por Deborah con fotografías del booktrailer de El Recodo de las Hadas

B: En el libro se puede apreciar a la perfección la disonancia entre los dos protagonistas principales: la inocencia e ingenuidad de Sara contra la frialdad y experiencia de David. ¿Cómo fue ponerse en la piel de ambos?

DH: Este aspecto es fundamental. Creo que del mismo modo que es fundamental que la literatura juvenil trate temas duros como las adicciones o depresiones, también lo es que se detenga en hablar sobre otro tipo de personajes que no son la excepción en la vida ajetreada que llevamos. Por eso quise crear a Sara. Una chica normal, sin problemas destacables, sin maldad, sin ambiciones negativas. Una chica corriente, que se preocupa de su familia, que cuida de su hermano, a la que le gustan las clases. Una persona del montón, que disfruta con la pintura y con los paseos por el bosque y que posee un espíritu no corrompido por la sociedad actual.
En el caso de David, su aversión hacia Sara es un punto que se trata más adelante a lo largo de la historia y que tiene un motivo concreto. No me fue difícil meterme en su papel, porque, seamos sinceros, ¿a qué chico de quince años le apetece ocuparse de una niña dos años menor que él?
Siendo honesta, debo decir que me ha sorprendido la repercusión que ha tenido su carácter huraño.

B: Dentro de la fantasía que nos ofreces aquí, ¿existe algún personaje o acontecimiento basado en personas o hechos reales?

DH: Sí, pero es un secreto 😉

B: La portada es muy bonita. ¿Te costó apostar por una imagen que definiera la esencia de la historia o por el contrario sabías lo que querías desde un principio?

DH: Las portadas siempre son un quebradero de cabeza. Realmente no tenía nada claro lo que quería. Realicé mil bocetos y conseguí darle mi punto de vista a la editorial, que finalmente consiguió una portada espectacular que define muy bien el carácter dulce de la obra.

B: ¿Cuál suele ser tu inspiración a la hora de escribir? En el caso de El Recodo de las Hadas, ¿alguna musa en especial?

DH: Va a sonar extraño, supongo, pero la belleza de las propias palabras y su sonoridad son las que me empujan a escribir. El reto que supone tratar de plasmar con ellas sentimientos o acontecimientos y transmitir al lector.
Y el piano. Muchas horas de escuchar piano y violín mientras escribo.

B: ¿Podrías contarnos qué es lo que te aporta la escritura a cualquier nivel?

DH: Ante todo paz. Serenidad, silencio y escucharme a mí misma, que no es fácil.

B: Y ahora una difícil… ¿Escribir o leer?

DH: Ambas. Aunque paso etapas en las que solo necesito leer y otras en las que solo quiero escribir.

B: ¿Recuerdas cuál es el primer libro que te marcó de verdad? ¿Qué es lo que te dio él que no te había dado ninguno hasta el momento?

DH: Por descontado. Se titula Cierto Olor a Podrido, de José Luis Martín Vigil, y narra la historia de un buen muchacho, sensible e inocente, que encadena una serie de incidentes que lo llevan por el mal camino. La prosa poética del autor me cautivó desde el momento en el que decidí pasar por alto el hecho de que el título no me gustaba en absoluto.

B: Entonces, ¿qué es lo que más valoras en un libro?

DH: Las sensaciones que transmite, sin duda. De hecho, no soy de las personas que dan mucha importancia a la trama. Si los personajes me enganchan, me lo creeré todo y gozaré y sufriré con ellos aunque deba imaginar parte de la historia. Soy una sentimental.

B: Y para terminar, una curiosidad. ¿Qué es lo más gracioso o peculiar que te ha ocurrido como escritora?

DH: Que me ha ocurrido y que me sigue ocurriendo… La sorpresa que produce a la gente de mi entorno redescubrirme como escritora… La desconfianza hace que me muestre divertida y jovial ante la gente que conozco poco, e imagino que esa característica no concuerda demasiado con el estereotipo de escritor serio y pausado que todos tenemos en la cabeza. Digo yo…

Bienvenido diciembre

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Hacía casi un mes desde mi última publicación. Demasiado. Los exámenes y trabajos de la universidad absorbían casi todo mi tiempo. Decidí que, para publicar algo deprisa y corriendo, mejor dejar pasar los días en blanco. Y eso he hecho.

El mes que entra, diciembre, también será bastante ocupado. No solo me refiero al resto de tareas de clase, que también, sino a otro tipo de eventos. El primero de ellos, el viaje del que disfrutaré del cinco al doce de este mes. Una ruta en coche subiendo a Francia con destino a Bélgica y pasando por Luxemburgo a la vuelta. Ahí es nada. El motivo es un evento benéfico en relación con la Segunda Guerra Mundial que llevo esperando desde abril. ¡Decir que tengo ganas es poco! Después de tantos meses esperando, parece mentira que ya esté aquí, a la vuelta de la esquina.

Por otro lado, el sábado 17 de diciembre tengo planes en Madrid con Loles, del blog Un libro y té. Ya van unos cuantos meses desde que la conocí y estoy deseando estar con ella en persona. Estoy segura de que va a ser un día estupendo. ¡Hacerse fotos es obligatorio!

img_20161123_142907¿Qué más? El mes pasado participé en un intercambio con Deborah Heredia. Ella se llevó mi libro El presagio de Horus y yo me llevé el suyo El Recodo de las Hadas. En cuanto acabe la novela que tengo entre manos, Alto Riesgo de Ken Follett, es el turno de esta nueva adquisición. Para empezar, la portada del libro es preciosa y ya solo eso me anima muchísimo a perderme entre esas páginas de fantasía. Aquí la podéis ver junto a uno de mis incontables peluches. Hice la foto con la bonita cinta con la que Deborah lo envolvió. Detalles bien cuidados. ¡Me encanta!

                 

Y aquí el unboxing que hizo con El presagio de Horus en cuanto lo recibió. ¡Si es que no se puede ser más maja! Porque yo no me he decidido aún a hacer vídeos (me lo estoy pensando, eh), si no desde luego que le habría dedicado a El Recodo de las Hadas el que se merece. Sin embargo, cuando me lea el libro tengo pensado dejar mi opinión por aquí y, además, otras sorpresas relacionadas. Me apetece mucho, la verdad.

Antes de acabar quería comentar algo. No hablaré de ello de un modo explícito, ya que las cosas se están moldeando, pero sí decir que hay un par de cosillas por ahí en marcha. ¿Sabéis esa sensación de no querer dar más detalles hasta que prácticamente lo tengas entre las manos para evitar gafar el asunto en cuestión? ¡Pues me siento justo así! De una, si todo sale bien, habrá noticias a lo largo de este mes y la otra empezará a tener difusión para enero. En realidad me cuesta mucho no decir ahora de qué se trata, pero tiempo al tiempo. ¡Merecerá la pena!

¡Que tengáis un magnífico fin de semana!